“Es una dinámica habitual en muchas empresas y está especialmente extendido en el mundo de la publicidad, pero hay quien considera que el brainstorming no es más que “una tontería”. Es lo que sostiene la doctora Amantha Imber en un artículo publicado en el último número de Contagious. Para justificar esta afirmación, Imber da cuenta de los resultados de distintos estudios que parecen demostrar que las ideas surgidas del pensamiento individual son mejores que aquéllas que nacen de las sesiones de grupo.

Además, cuestiona la validez de las reglas del brainstorming y asegura que es la herramienta perfecta para encubrir la presencia de espabilados que se limitan a aprovecharse del trabajo de los demás. Finalmente, Imber acaba ofreciendo una serie de consejos para ayudarnos a volar solos”.

Lee el artículo completo en inglés y su traducción al español

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