A raíz de un artículo de Javier Celaya en Dosdoce.com sobre el comportamiento de los usuarios en las redes sociales me ha parecido interesante reflexionar sobre ese estereotipo de usuario al que califican como “coleccionista de perfiles”, y cómo puede deteriorar la calidad de uso de dichas plataformas.

Y es que, como bien dicen, ya sea por demostrar su popularidad en la red o por una mera ansiedad coleccionista, esos usuarios se limitan a hacer un uso de la herramienta de forma “pasiva”. Tan sólo agregando perfiles sin ton ni son que poco aportan a la actividad de la red.

¿Hay alguna forma de que las plataformas controlen a este tipo de usuarios, o dificulten la acción de añadir contactos? o más bien, ¿les interesa a dichas plataformas (cuyo objetivo suele ser conseguir un número máximo de usuarios) prescindir de estos “personajes”?

Algunas de esas redes ya han puesto su primer granito de arena, como es el caso de LinkedIn o Xing, que solicitan al usuario el correo electrónico de la persona para asegurarse que lo conoce o le pregunta cuáles son los motivos por los que desea contactar con dicha persona.

Como bien dice Javier, es cierto que cuantos más usuarios tenga dicha red más valor tendrá la plataforma desde el punto de vista del “negocio”. Sin embargo, creo que es un modelo del tipo “pan para hoy, hambre para mañana”… Las redes sociales están dejando de ser un experimento para convertirse en una realidad habitual y precísamente de cara al futuro será el comportamiento de la mayoría de los usuarios los que determinarán el nivel de confianza de la plataforma y logrará aumentar la fidelidad de los mismos.


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